Horas que no vuelven
El adulto medio pasa más de 4 horas al día mirando el móvil. Son más de 60 días al año. Meses enteros que simplemente desaparecen.
Nació de una frustración muy concreta: la fuerza de voluntad no basta, los límites de tiempo en pantalla se saltan con un toque, y “déjalo ya” no es una estrategia. Hicimos Momentum porque necesitábamos algo que nos importara de verdad cuando intentáramos fallar.
Cada día, una pantalla diseñada para no soltarnos compite por cada segundo de nuestra vida.
El adulto medio pasa más de 4 horas al día mirando el móvil. Son más de 60 días al año. Meses enteros que simplemente desaparecen.
Scroll diseñado para que nunca llegues al fondo. No hay final, no hay satisfacción, solo el siguiente tirón de dopamina. Sales más vacío de lo que entraste.
Cerramos el móvil sabiendo que hemos perdido el tiempo. Prometemos no repetir. Y a la mañana siguiente, volvemos a empezar. La culpa ya no cambia nada.
Pones un tiempo de uso. Llega el aviso. Pulsas “ignorar límite”. Y así cada noche. El botón de rendirse está siempre a un toque.
“Sabíamos qué nos hacía daño. Sabíamos cómo evitarlo. Y aun así, repetíamos.”
— el momento en que supimos que la información no era la solución
No fue por falta de intentos. Fue por falta de algo que nos importara romper.
Aquí estaba el quid. A nosotros mismos nos fallamos sin pensarlo: una promesa rota a uno mismo no duele de verdad.
Pero casi nadie es capaz de dejar tirado a un ser vivo que depende de ti. Si tu mascota pasa hambre porque te diste por vencido, no lo olvidas.
Así que dimos la vuelta al problema: en lugar de pedirte fuerza de voluntad, te dimos algo que proteger. Que lo pague ella cuando caes en la distracción. Que florezca cuando mantienes el rumbo.
No una vida abstracta. Una mascota real que evoluciona, se anima o se apaga contigo.
Cuántas horas, qué apps, a qué hora apagar. Tú decides las reglas. Momentum las defiende.
Cumples tu foco, está feliz. Caes en el scroll, lo paga ella. Por fin hay algo que perder.
De huevo a guardián, automático. Sin monedas de pago, sin trucos. Solo constancia.
El bloqueo es real, en iOS, Android, escritorio y web. La salida fácil deja de existir.
Sin anuncios. Tu atención no es nuestro producto.
Sin vender tus datos. Tu distracción es privada.
Sin patrocinar tu adicción. No vivimos de que sigas atrapado.
Sin trampas para ganar. El progreso es real o no es.
No estás roto. Solo nunca habías tenido a alguien que sufriera contigo cuando fallaras. Ahora sí.
Quiero ser de los primeros ← Volver a la página principal