No nació para ser una app más de productividad.

Nació de una frustración muy concreta: la fuerza de voluntad no basta, los límites de tiempo en pantalla se saltan con un toque, y “déjalo ya” no es una estrategia. Hicimos Momentum porque necesitábamos algo que nos importara de verdad cuando intentáramos fallar.

Nos robaron la atención. Y se la regalamos.

Cada día, una pantalla diseñada para no soltarnos compite por cada segundo de nuestra vida.

Horas que no vuelven

Los estudios de uso de móvil más citados hablan de más de 4 horas diarias para el adulto medio. Son más de 60 días al año que simplemente desaparecen.

El bucle infinito

Scroll diseñado para que nunca llegues al fondo. No hay final, no hay satisfacción, solo el siguiente tirón. Sales más vacío de lo que entraste.

La culpa que no para

Cerramos el móvil sabiendo que hemos perdido el tiempo. Prometemos no repetir. Y a la mañana siguiente, volvemos a empezar.

El límite que no sirve

Pones un tiempo de uso. Llega el aviso. Pulsas “ignorar límite”. Y así cada noche. El botón de rendirse está siempre a un toque.

“Sabíamos qué nos hacía daño. Sabíamos cómo evitarlo. Y aun así, repetíamos.”

— el momento en que supimos que la información no era la solución

Todo lo que no funcionó.

No fue por falta de intentos. Fue por falta de algo que nos importara romper.

Fuerza de voluntad pura. Resiste un día bueno. En el mal, no existe.
Tiempos de uso del sistema. El botón de “ignorar límite” siempre gana a las 2 de la mañana.
Apps de “mantente enfocado”. Bonitas, motivadoras… y fáciles de cerrar. No hay nada en juego.
Esconder el móvil. Lo encuentras. Siempre lo encuentras.

Somos incapaces de abandonarnos… pero no de abandonar a alguien que nos necesita.

Koko mirándote

Aquí estaba el quid. A nosotros mismos nos fallamos sin pensarlo: una promesa rota a uno mismo no duele de verdad.

Pero casi nadie es capaz de dejar tirado a un ser vivo que depende de ti. Si tu mascota pasa hambre porque te diste por vencido, no lo olvidas.

Así que dimos la vuelta al problema: en lugar de pedirte fuerza de voluntad, te dimos algo que proteger. Que lo pague ella cuando caes en la distracción. Que florezca cuando mantienes el rumbo.

Momentum convierte tu disciplina en una vida.

No una vida abstracta. Una mascota real que evoluciona, se anima o se apaga contigo.

Paso 1

Pones tus límites

Cuántas horas, qué apps, a qué hora apagar. Tú decides las reglas. Momentum las defiende.

Paso 2

Tu mascota vive de ello

Cumples tu foco, está feliz. Caes en el scroll, pierde vidas. Por fin hay algo que perder.

Paso 3

Tu racha la hace crecer

De huevo a guardián en un año, automático. Sin pagar, sin trucos. Solo constancia.

Paso 4

No te deja rendirte solo

Cuando abres una app prohibida, Momentum te para el paso antes de que sea tarde.

Lo que nunca seremos.

Sin scroll infinito. Nada dentro de Momentum está diseñado para tragarte la tarde.

Sin vender tus datos. Tu distracción es privada.

Sin diseño adictivo. No hay tiradas infinitas ni recompensas aleatorias: cada pantalla de Momentum tiene un final.

Sin trampas para ganar. El progreso es real o no es.

Si esto te ha descrito aunque sea un poco…

No estás roto. Solo nunca habías tenido a alguien que sufriera contigo cuando fallaras. Ahora sí.

Avísame del lanzamiento
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